Podemos caracterizar este periodo como el tiempo del buzoneo al tener que
recurrir a visitar las pedanías colindantes al núcleo urbano en busca de los
habitantes de la localidad, gentes que viven sosegadamente en espacios
privilegiados en lugares apacibles, rodeados de montañas pobladas de gran
diversidad ecológica.
Al caminar por las "caleyas" y caminos se percibía el olor de la vegetación
con la banda sonora de los pájaros de fondo, luces, sombras y colores combinan
perfectamente para decorar cada rincón. Sensaciones interiorizadas que dan la
paz que necesita la persona.
Afortunado de tener esta oportunidad y acompañado por el tiempo que mantiene
una cálida tregua, convierte la experiencia en enriquecedora, disfrutada en
compañía de los lugareños. Grata impresión que llevaré siempre conmigo
mientras viva en forma de recuerdo.